lunes, 23 de enero de 2012

Jürgen y Karin

jürgen y karin viven en un pueblo de 600 habitantes aproximadamente, cerca a bonn, la que durante 40 años fue la capital de alemania occidental.
la casa tiene tres pisos y al lado de la puerta principal, en la fachada, hay una placa con el número 3 y el apellido de la familia: findeisen. ellos viven allí desde hace casi 40 años y lo seguirán haciendo hasta que no peuda más.
el sol -cuando hay, cuando no está nublado, cuando no es el invierno gris que entristece- entra por al ventana de la sala o del jardín de invierno o de la esquina del desayuno. en la sala hay una biblioteca grande con libros de literatura, filosofía, gramática alemana, cocina, jardinería, arte, sitios turísiticos, mapas, historia, política y el poder medicinal de las plantas. jürgen toca el piano y karin cocina platos exquisitos, hornea tortas, hace postres y disfruta atendiendo a otros.
jürgen tiene 74 años, karin, 73. se ven saludables, lo están. ambos juegan con los niños: jürgen arma el tren que está en el sótano, les lee cuentos a los mayores, les toca canciones en el piano, los lleva al jardín; karin les prepara el desayuno, está pendiente de si tienen hambre, le cambia los pañales al bebé, lo carga, lo pasea, juega con él; les hace remedios caseros, los cuida.
probablemente a los dos, los niños los rejuvenecieron porque ahora recuerdan su tiempo de padres de un niño pequeño, cuando construían sueños juntos además de terminar su casa. cuando esperaban que el mundo cambiara para bien, por el futuro de su hijo y porque no querían repetir el pasado siniestro en el que les había tocado crecer.

yo no sé a ciencia cierta cuánto dure el amor, pero si después de 40 ó 50 años no es amor lo que sienten dos personas entre sí, entonces no sé qué más pueda ser. rutina, dirán unos; costumbre, dirán otros pero en este caso sería muy difícil pensar en que el amor ha muerto cuando jürgen y karin desayunan juntos por la mañana, cuando ven noticias juntos por la noche, cuando karin cocina platos deliciosos y jürgen recoge la mesa y mete los platos en el lavavajillas.

si no es amor, ¿entonces por qué las flores siguen creciendo aunque los inviernos sean tan duros? ¿cómo siguen programando viajes de estudio a ciudades como venecia o praga? ¿cómo jürgen se come todo lo que le prepara karin y cómo ella escucha atenta cuando él toca el piano?

si esto no es amor, estaremos (o lo estamos ya) perdiods para siempre. quizás sea un amor añejo, cultivado, que ha alcanzado la mayoría de edad y la madurez para entender que la felicidad se trabaja y se refleja en una casa de 3 pisos y un jardín con estanque. quizás sea un amor añejo que alguna vez fue joven y tenía muchos sueños y expectativas. tal vez ése sea el camino del amor verdadero, del bueno, que a fin de cuentas es lo único que nos ha de quedar.

"el amor no es para siempre, salvo en casos en que es amor eterno"