martes, 20 de septiembre de 2011

"De esto quiero hablar. De una historia imposible porque no hay amor. Historia de amor sin amor. Me apresuro. Hay amor. Hay amor de la misma manera en que recién salí a la noche y dije: hay viento. No es una historia sin amor. Más bien habría que hablar de los sustitutos"

Alejandra Pizarnik

Siempre que pienso en el amor termino pensando en mi eterno no querer. La historia que terminó rompiéndome por completo y que nunca llegó a existir en mí de la manera que lo hizo en el otro lado. Un amor que no fue a pesar de que nos quisimos tanto. Historia de amor que no tiene nombre ni persona, o que ya no importa, y es la única manera posible que he encontrado para querer.
Mi cuerpo después de tí: pura sequedad y crujir, puro pensamiento perdido.

.. no fui nada sino el reflejo de su esfuerzo por quererme. No era amor, no es amor. La impaciencia por tenernos cerca siempre, por tenernos adentro siempre, eso. Ya está, no hablo más. Pero no se puede olvidar mis restos que se esfuerzan, que me hacen entender que todavía sienten.

. . . . . . . . . .

{Del amor y el desamor no entendemos nada, salvo la angustia que produce}
Después de  haber no querido tanto tuvo que aprender que al amor se sucumbe de una manera que no podemos explicarnos. Todos hemos causado heridas, todos las llevamos puestas pero hay que aprender a andar así. No con tristeza, no con renuncia y desesperanza sino con percepción, precisamente. Sintió de repente como no había sentido nada nunca. El amor es tacto, piel, contacto. El amor era el olor que ella traía.
Volvió a la vida y a la muerte al mismo tiempo y sin darse cuenta. Volvió a amar, cortísimamente. 

"El amor es la agonía va consumiendo despacio.
... Y al corazón de quien ama, le va faltando un pedazo.
Como una luna menguante que se durmió entre sus brazos"

Faltando un pedazo
Ana Belén

jueves, 15 de septiembre de 2011

a juli, que tanto bien me ha hecho.

el lunes se le partió una muela. era una caries, él lo sabía. los dulces y las chocolatinas no habían sido en vano. se miró al espejo y vio el pequeño hueco en una muela superior que no era muy notoria. no obstante, ese hueco fue para él el presagio de que algo iba a salir mal. de que se caería en un hueco, de que el carro se vararía, de que al pasar por el parque alguien lo iba a asustar.


a las 2pm la encontró. igual que siempre, con el mismo lunar, con la misma sonrisa. se sentaron a tomar jugo en una banca. hablaron. los dos tenían el pelo más largo y muchas palabras atoradas. se reían torpemente y a veces callaban. a fin de cuentas, quedarse en silencio también era estar en companía. y se sorprendió de sentir que el silencio que tanto le había costado años atrás, ya no le incomodaba, se sentía a gusto. en silencio podía escuchar su respiración fuerte, intentaba seguir el trayecto de su mirada, el lugar de su cabeza, la razón de una sonrisa a medias.

para él, ese silencio no era molesto, pero no estaba seguro si para ella lo seguía siendo. con ella no se tenían certezas. nunca las hubo y nunca las habrá. era como un abismo que aunque se sabe que hay al fondo, no se sabe qué tan hondo puede ser. así se sentía él con ella: en un mundo donde había cabida para la psicodelia, para las vacas moradas, para los edificios flotantes. para las pastillas y los ácidos. para los encuentros casuales y los besos furtivos. para los parques en la mitad de la ciudad y las calles en reparación que no los dejaban caminar tranquilos. y todo estaba lleno de colores, de arco iris, de rojos y amarillos y morados. era una lluvia multicolor, las fachadas tenían el rastro de su paso, el disparo de las bombas verdes, grises, azules.

así se sentía con ella. pero la muela le empezó a doler. las caries también son de colores: una mancha oscura sobre una superficie blanca. ¿qué más colorido que eso? ¿que mayor contraste que los dos colores opuestos? entonces, aún en la banca del parque, mientras tomaba jugo, se le empezaron a confundir los dolores: el dolor en su boca, el dolor de los colores de ella, el dolor de su sonrisa, el dolor de tomar jugo, el dolor del parque, el dolor de no estar.

ella habló de un libro que compró en parís, de la bicicleta que se le había dañado, del abuelo que cobraba la pensión ese día y del cielo que ya no era tan azul como antes. mientras ella decía todo eso, él sentía el dolor de la lejanía, el abismo insondable que los atravesaba. el aire se le escapaba... y ella lo tenía todo. sabía que ella podía renunciar a respirar y aun así le quedaría aire.

el aire que él no tenía y que le hacía doler la muela y los colores. ese aire que siempre le había faltado y que ahora con ella al lado le era tan esquivo. el silencio tiene mucho aire. pero todo ese aire no era para él.

se escuchó a sí mismo repetir las mismas palabras gastadas, reírse de los mismos chistes viejos, cruzar la pierna siempre de la misma forma. se vio a sí mismo asfixiado. le dolió la muela como nunca y entonces se paró. le dijo a ella que volvería en un rato que necesitaba caminar y ella, que no se fijaba mucho si estaba con alguien o no, porque a fin de cuentas seguiría en su mundo de ríos que atravesaban la ciudad y puertos marítimos donde se embarcaban lanchas que iban a encallar después en una playa rocosa, le dijo que volviera cuando quisiera. que a lo mejor a la próxima ya sería tarde, pero que se fuera. a lo mejor ella ya no estaría ahí.

él se fue. se puso la mano en la quijada para reprimir el dolor de su boca y patió una lata gris que había en el asfalto. se fue y la semana fue una mierda.

domingo, 22 de mayo de 2011

este pedazo de tierra que vale la pena

latinoamérica - latino-américa - América Latina - Lateinamerika

-estados unidos de américa latina. el sueño de bolívar.

desde muchas perspectivas, latinoamérica tendría el potencial para convertirse en una comunidad fuerte y unida, no sólo económicamente sino social y políticamente. podríamos adoptar un modelo parecido al de la comunidad europea, simpre que respondiera a nuestras necesidades, que estuviera orientada a superar nuestras falencias, en cubrir lo que nos falta. podríamos convertirnos en potencia, en un bloque: hablaríamos dos lenguas mayoritarias y deberíamos preocuparnos por cuidar las lenguas minoritarias. tendríamos un pasado común que nos une pero una variedad de culturas, costumbres y tradiciones que nos enriquece.

podríamos -si ese fuera uno de los objetivos- combatir la corrupción, darle un vuelco a la política anti-drogas, erradicar la mafia, siemrpe que la legalización fuera el camino. podríamos volver sobre el proble de la tierra, su mala distribución y modificar las leyes que benefician su tenencia solo a los ricos, a los pocos. pero tendríamos no sólo que modificar las leyes sino cumpliralas a como diera lugar. tendríamos que erradicar tantos males de raíz para poder convertirnos en lo que nos sacaría de nuestra misera, de nuestra dependencia.

no es una situación fácil en la que nos encontramos, el horizonte a veces no se ve tan esperanzador y no todo puede ser folclor, trópico y bailes. hay que dejar ese pensamiento simplista de decir que somos una región feliz y cariñosa, fiestera y descomplicada. es verdad, lo somos pero eso no quiere decir que vivamos en paz, que los niños no se mueran de hambre o que muchas mujeres no sean violadas, porque la guerra las ha cogido como blanco o golpeadas, porque los maridos "las quieren mucho".

yo, sinceramente, considero que hay mucho por hacer. no es fácil, claro. pero no creo que no hay salidas, que estemos "fregados", que no haya oportunidades. fregada estara europa que va a pasos lentos, que cada vez le cuesta más tener tantos viejos, que exlcuye, que limita, que cree que su historia legitima todas las formas de actuar y que la verdad ha estado, de una u otra forma, allí. fregado está estados unidos que todavía siguen vendiendo la idea de que esa es la tierra de la libertad, y vaya que idea más errónea. están fregados porque aún siendo tan jóvenes como nosotros (AL) han decidido actuar como viejos, como los europeos: pontifican, restrigen, controlan. son paranoicos y se hacen los de la vista gorda en cuanto al papel importante que ellos juegan en la producción, comercialización y consumo de droga. todos sabemos que son los gringos los que más necesitan del negocio, lo sabemos.

tal vez china e india tengan todavía mucho que ofrecer. muy seguramente en áfrica la situación sí es mucho más complicada a como la muestran las noticias y los diarios y los reporteros. de ellos no sé mucho y no porque no me interese, sino porque en este momento me interesa pensar en américa latina y creer que de verdad hay mucho por hacer, así el noticiero y los indicadores y la realidad nos muestre lo contrario.

sí, el sueño de bolívar cada vez se aleja, de distorsiona, se diluye. pero bueno, habrá que seguir soñando. y yo, sinceramente, sí quiero apostarle a ese pedazo de tierra, a ese mapa, a ese lugar que he aprendido a querer y que me importa. por eso, heme aquí imaginando el regreso y esperando que alguna vez se hable en todo lado español.

domingo, 10 de abril de 2011

"La primera ley de Pierce identifica personalidad y memoria. En la personalidad no existe nada salvo lo memorizable (ya se trate de memoria cognitiva, comportamental o afectiva) Por ejemplo, gracias a la memoria el sueño no disuelve en absoluto la sensación de identidad."

Michel Houellebecq - La posibilidad de una isla.

 Me gusta pensar que cuando duermo sigo siendo yo, que te sigo queriendo, que los anhelos permanecen, tal vez dichos un poco más de frente, más nítidos, sin tanta verguenza. 

Para recordar quién soy debo procurar estar la mayor parte del tiempo dormida, sin mayor contacto con lo que me toca.  Sin tantas distracciones, nada de cifras y trabajos e informes. Para no olvidar que todavía te recuerdo y que eso soy: memoria.

miércoles, 23 de marzo de 2011

para no olvidar a matilde

este era un tipo corriente, de los de mochila terciada, de vez en cuando y jean, casi siempre. de los de música triste los domingos y fiesta los viernes. era un tipo corriente y buena gente aunque algo reservado y taciturno. solía fumarse un cigarrillo por la mañana mientras esperaba el bus que lo llevaría al trabajo al occidente de la ciudad. también solía tomarse dos cafés diarios cuando todo estaba en calma, cuando no, se tomaba hasta cinco.

era jueves al mediodía cuando, durante la pausa del almuerzo sentando en su puesto, terminó de diseñar la máquina que daría el reconocimiento, la que le permitiría ser entrevistado sin parar y figurar en primeras planas. «bien es claro que la fama es perecedera pero lo que dura es la gloria y en ella quiero vivir». eso era lo que él pensaba constantemente mientras leía de circuitos, energía vatios y estímulos nerviosos. él era consciente de que su máquina debía implementarse durante el sueño, en las horas en que la persona se adentraba en mundos paralelos y olvidaba el techo que lo protegía; de lo contrario, los efectos podían ser catastróficos, incluso desbordar en la locura y eso, entonces, lo llevaría a la ruina.

también tenía claro que dada la magnitud de su propuesta él era el único que por ahora podía probarla; le atemorizaba pensar que un conejillo de indias se sublevara contra él y convirtiera en realidad lo que tantas veces había visto en la televisión cuando era pequeño. no hablaría sobre su máquina hasta no probarla, de todas formas ya había visto en muchas películas cómo se conectaban los cables al monitor y, al mismo tiempo, a la cabeza. no había ningún misterio.

así, esa tarde, que ya se convertía en noche, cuando regresó a su casa y se dio cuenta que todos sus instrumentos estaban en la sala esperando sólo el último dispositivo, prendió, entonces la radio y sintonizó la emisora de jazz. no sabía muy bien qué papel cumpliría la música pero reconocía que así se sentiría menos solo. no se sabía el nombre de ninguno de los artistas pero no importaba, a fin de cuentas lo que le interesaba era no olvidar el nombre que lo había hecho diseñar su máquina: matilde. «matilde» dijo una vez mientras se sentaba en el sofá; «matilde» volvió a decir, mientras sacaba el papel con el diseño final y lo extendía en la mesa de centro; «matilde» repitió cuando por fin sacó de su maleta la pantalla digital que había comprado y que era compatible con las entradas de video que ya tenía.

comenzó a instalar todo de inmediato. no le interesaba que esta prueba se convirtiera en ritual, por eso no tomaba nada ni cambiaba de emisora. entre menos se demorara, más pronto iba a suplir la incómoda necesidad de repetir una y otra vez el mismo nombre. él no quería palabras, quería sensaciones y sabía que con su máquina eso sería posible porque no sólo volverían a él, con completa nitidez, los recuerdos que tenía con matilde sino que además los recordaría tan bien que sería como si los estuviera viviendo. sería mucho más que una evocación pero sin tener que vivir en el pasado y repetir mil veces la misma escena era “recordar para vivir y vivir recordando”, según se imaginaba su lema.

cuando tuvo todo listo, se conectó los cables a la cabeza según había leído e investigado en tantas publicaciones sobre neurociencia. en su pantalla digital escribió “para no olvidar. prueba no. 1. matilde” y prendió el monitor. en ese momento comenzaron a aparecer en la pantalla una sucesión de imágenes que resumieron en poco tiempo los tantos días que estuvieron juntos: el cielo azul, las hormigas, el parque de enfrente, la biblioteca, su cumpleaños, el día en que ella se cayó de la bicicleta, cuando se perdieron en aquel camino veredal, la primera pelea, su número de teléfono, las noches de sexo –y las mañanas–, su mala cara (la de él), el collar del perro de su tía, los días en la clínica, los conciertos, sus muecas, los mensajes a larga distancia, los trancones compartidos, los libros que dejaron de leer, el viento de la tarde, los colores de las paredes de la casa de ella, la forma en que ella cruzaba la pierna y todas las veces que fruncía el entrecejo mientras alegaba.

«para no olvidar a Matilde, cuando me duela y cuando no. para dejar de pedir palabras y en cambio, sentir lo que éstas no pueden decir». ese fue su último pensamiento antes de que todas las imágenes terminaran de pasar, antes de que uno de los cables se desconectara de su cabeza y él se levantara asustado del sofá, mirando con extrañeza todo lo que había en la sala pero sin musitar palabra. alguna parte del cerebro –ya no importaba el nombre– se había excedido, produciendo una reacción química que no sólo había borrado parte de su memoria personal sino que había producido un corto circuito en el sistema nervioso que le había quitado el habla.

era jueves en la noche cuando intentó reconocerse y se encontró a sí mismo como un extraño. algo leyó en una libreta de apuntes que encontró: “máquina para no olvidar únicamente debe ser implementada durante el sueño. peligro real durante la vigilia”. en ese momento se le hizo un hueco en la garganta. no un nudo porque ya no tenía nada que decir. un hueco mudo lleno de recuerdos ajenos.

martes, 8 de marzo de 2011

don't be impossible...

a feeling of happiness or satisfaction? what that means?

i can't see your smile but i can feel it. i can really feel everytime you close your eyes and dream. i can feel your dreams... every tiny little piece of them. your dreams have cut up and i feel it.
each particle has your name and the color of your smile. each piece acts like a mirror where i can find my own reflection, my voice, my bashful glanze.

you don't dream on me.

this is not paradise
not even heaven.

things are not in calm
things are crumbling.

there's no way to escape
we are isolated.

miércoles, 2 de marzo de 2011

De pequeños sabemos sentir, sabemos mejor que nadie lo que significa piel.  
Cuál es el sentido de placer.
 Y, sin embargo, luego vamos a la escuela para olvidar.
                                                                                                                                    {Está mal mostrar el ombligo}.
                                                                                                                                                    
                                                                            ¿Por qué descubrimos los labios tan tarde?
                                                                                             
Nos sonrojamos cuando vemos un cuerpo desnudo y, aceptémoslo, a veces nos sonrojamos al ver nuestro propio cuerpo sin ropa.  /  Nadie nunca te recuerda que debes tocarte la piel, que se siente bien. Tienes que descubrirlo luego de manera torpe, con una connotación genital que no viene al caso.

No sé si el problema es que olvidemos mostrarlo, que sintamos que está prohibido confesar que tenemos demasiado frío, demasiado calor, que la ropa fastidia a veces, que se nos puso la piel de gallina al oír o sentir algo. Lo que sucede es que ya no nos acordamos, lo que sucede es que tenemos que aprender de nuevo, volver a tomar conciencia del cuerpo y su manera de manifestarse. De vez en cuando entrar a un baño a media mañana o media tarde y echarnos un vaso de agua en la cara sólo para asustarnos un poco. Ir al sitio de la casa donde cae el sol de la ventana, quitarse las medias y los zapatos y pisar el piso caliente por el sol y luego el frío, el caliente y el frío. Untarse cremas por todo el cuerpo, echarse miel y comprobar que cae más despacio que el agua, morderse las manos, quitarse la ropa y envolverse en una sábana. Tocar a las personas que queremos en lugares donde no solemos tocar a las personas que queremos, como detrás de las orejas, en las palmas de las manos, debajo de las uñas, tocarles las pestañas.

Hace poco me propuse un proyecto personal. Llevaría un diario de sensaciones corporales donde resaltaría qué partes del cuerpo sentía en cada momento. (Con colores, claro). A demás de aplazar la elaboración de los dibujos que servirían como plantilla para rellenar, luego pensé que era un poco bobo. En últimas dibujar no me ayudaría a sentir. Sin embargo, no he podido pensar en un mejor proyecto para poder aprender de nuevo. Inevitablemente todo me pasa por la cabeza y evitarlo sería, precisamente, el objetivo.  Una buena idea sería tener muchos amantes pero tengo problemas de gestión al respecto....

igual hay que hacerlo porque no podemos quedarnos quietos cuando ya sabemos está permitido mostrar lo que sentimos, comenzando por aceptar que no sentimos nada.


                   [Mi relación una persona cambia radicalmente a partir de que la toco]
         (Podría nombrar el día en que decidí conocerte de cerca) 

viernes, 28 de enero de 2011

no sé cuántas veces pasará pero en este momento de verdad creo que a una de la cosas que hay que apostarle ahora que somos (y estamos) jóvenes es al amor.

hay que apostarle, jugarle, creerle. hay que botar los dados y entender que con cualquier cara vamos a ganar. que a los 23 más que pérdida todas son ganancias y que los sueños, las metas, los planes deben trazarse por lo que el corazón dicte.

hay que creer de verdad que ésta es la edad propicia para empezar proyectos cuya base sea el amor: hay que emprender viajes en compañia de alguien querido o hay que ir a buscarlo. a los 23, sinceramente, creo que se puede renunciar a lo que se tiene (que no creo que sea mucho) de forma individual para comenzar proyectos colectivos: pequeñas empresas, el viaje prometido, la relación ignorada...

al amor hay que volver siempre, por muchos tropiezos y cicatrices que queden. a fin de cuentas el amor no es culpable de nuestras torpezas y de nuestra incapacidad para ser inconsecuentes. a veces tendremos que matarlo, es claro, pero cada vez que vuelva a renacer, tendremos que lanzar los dados de nuevo y volver a creer.

domingo, 9 de enero de 2011


le falta el pedacito entre estados unidos y colombia. el pedacito para poder decir: américa latina.

para escuchar la canción de calle 13 y sí, aguar el ojo porque "el que no quiere a su patria no quiere a su madre"

porque estando lejos y me preguntan por un lugar yo respondo que éste :)


martes, 4 de enero de 2011



Hoy me pidieron que les mostrara lo que tengo escrito. Busqué y busqué y no encontré sino fragmentos.

Nada a parte de pequeñas cosas.

Tengo montones de archivos todos iguales, todos hojas blancas con alguna frase en algún lugar que a veces suena bonito y otras veces sólo cumple con la función de estar escrita.
Digo que escribo, pienso que escribo, imagino que escribo y creo que podría escribir bien pero no hay sino pedacitos.

Todo es mentira.
Yo no escribo y eso es triste porque significa que yo no hablo conmigo.

Lo que sí se hacer bien es contemplar. Soy experta en el arte de leer en silencio. Horas y días enteros contemplando y fundiendome en deseo. Dejo que otros pongan las palabras mientras yo pongo los ojos y el temblor de piernas.

No sé si soy así en todo. Creo que tengo cosas por decir pero se me van los momentos y los espacios y al final no hay nada. (algo que tocar) . Estoy cansada de pasar los días pensando en ser otras cosas. Tantos miles de conversaciones con nadie. Con personajes que yo misma invento, me la paso el día y la noche hablando con ellos y viviendo cosas que no existen. Me apropio de los demás, de sus cuentos y experiencias. Pero fíjate cómo sigo aquí sentada.

Tengo que hacer algo de mí, y tengo que hacerlo rápido porque no quiero enfrentar más preguntas con las manos vacías. He de tener un proyecto, un camino, un rumbo. Tengo que ser alguien.
Algo completo y no sólo palabras sueltas.

Ahora que sé que no se puede decir que escribo y que tampoco se puede decir que me interesan algunos temas que digo que me interesan y de los cuáles no sé nada, ahora que sé que no se puede decir nada de mí que no esté mal dicho e incompleto. Ahora tengo que volver a empezar, aunque no sé todavía cómo, qué hacer con tantos retazos.